Sermon: 3 Easter – Why didn’t they recognize Jesus?

Acts 2:14a,36-41

1 Peter 1:17-23

Luke 24:13-35

Psalm 116:1-3, 10-17

En el nombre del padre, y del hijo, y del espíritu Santo. Amen.

Cada vez que escucho la historia de los discípulos en el camino a Emaús, mi pregunto “¿por qué no conocieron a Jesús?” Si eran sus discípulos, ¿por qué no lo conocían? La semana pasada escuchamos la historia de Tomás que no creía en la resurrección hasta que vio a Jesús. Y ahora escuchamos de algunas personas que vieron a Jesús, hablaron con él en el camino y no lo conocieron hasta que Jesús partió el pan con ellos. Entonces… ¿por qué no conocieron a Jesús?

Tal vez no conocían a Jesús porque estaban de duelo, tristes porque Jesús ha muerto. Tal vez no pudieron ver *nada.* En el dolor, a veces parece que todo el mundo ha dejado de girar. Se necesita toda tu fuerza para seguir respirando y poner un pie delante del otro. Eso es lo que estaban haciendo. Concentrándose con todo lo que tenían en llegar al siguiente pueblo. Tal vez no conocieron a Jesús porque estaban profundamente afligidos.

¿Por qué no conocieron a Jesús? Tal vez no conocieron a Jesús porque esperaban que Jesús fuera otra persona. Eran discípulos de Jesús. Pero tal vez esperaban que Jesús fuera un maestro diferente. Tal vez esperaban que Jesús derrocara al gobierno romano, no que fuera ejecutado por él. Esperaban un rey triunfante, no un maestro que viajaba a pie por todas partes. Esperaban a alguien glorioso e inaccesible, no a un hombre con quien compartir la cena. Tal vez no conocieron a Jesús porque esperaban que Jesús fuera un líder diferente.

¿Por qué no conocieron a Jesús? Tal vez no conocieron a Jesús porque no esperaban verlo allí. Como, como cuando ves a tu maestra de la escuela en la tienda y no sabes quiéne es. Los discípulos dijeron después que les ardía el corazón al escucharlo, pero como no esperaban ver a Jesús, no reconocieron ni creyeron que era él. O tal vez lo reconocieron, en alguna parte de su mente, pero no podían creer que fuera él, estaba muerto, ¿recuerdas? – por lo que no se permitieron reconocerlo.

Creo que esto también nos pasa a nosotros. No conocemos a Jesús aún cuando está frente a nosotros.

¿Cómo conocemos a Jesús? Conocemos a él cuando entendemos que Jesús está presente en todas las partes de nuestra vida. Cuando parece que el mundo deja de girar en nuestro dolor, Jesús está allí. Cuando vamos caminando porque no sabemos qué más hacer, Jesús está allí. Aún cuando no podemos reconocerlo porque nos estamos concentrando demasiado en el próximo paso, el próximo aliento, Jesús está allí.

¿Cómo conocemos a Jesús? Conocemos a él cuando vemos quién *es* Jesús, no quién queremos que sea. Por mucho que deseemos y oremos para que las cosas sean de cierta manera, tenemos que confiar que Dios hará las cosas de una manera que es más grande de nuestro entendimiento. Si solo conocemos a Jesús donde esperamos que esté, en la iglesia, en la Biblia, en un sermón, tal vez, entonces nos perderemos cuando Jesús aparezca de una manera inesperada. Tal vez en el profesor que se tomó el tiempo de explicar algo difícil. Tal vez en los padres que se aseguran de que sus hijos tengan suficiente para comer.

¿Cómo conocemos a Jesús? Conocemos a Jesús cuando lo busquemos, cuando es cierto verlo. Si lo buscamos, si es cierto verlo, veremos a Jesús en la persona que está sentada a nuestro lado. Veremos a Jesús aún en la persona que maneja en el carro que nos acaba de pasar. Si estamos esperando ver a Jesús, lo veremos en quien nos encontremos. 

El milagro de la resurrección no es que Jesús volviera de la manera esperada. La sorpresa no es que Jesús resucite. Aún los romanos tenían miedo de que los discípulos usaran la historia de la resurrección de Jesús para rebelarse contra el gobierno. Esa era la expectativa. Pero Jesús resucitó no para ser el rey conquistador del mundo. Jesús ha resucitado en una persona que caminará contigo por el camino en tu dolor. Jesús resucitó en una persona que hablará contigo sobre las Escrituras. Jesús resucitó en una persona que compartirá una comida contigo. 

Lo inesperado es que Jesús resucita como amigo y prójimo. ¿Cómo conocemos a Jesús? Conocemos a Jesús en nuestros amigos y prójimos. Jesús está en todos nuestros prójimos. Conocemos a Jesús buscando verlo en ellos. Amen.

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Whenever I heard the story of the disciples on the road to Emmaus, my question is “why didn’t they recognize Jesus?” If they were his disciples, why didn’t they know him? Last week we heard the story of Thomas not believing in the resurrection until he saw Jesus. And now we hear about some people who saw Jesus, talked with him on the road, and didn’t recognize him until Jesus broke bread with them. So…why didn’t they recognize Jesus?

Maybe they didn’t know Jesus because they were grieving. Maybe they could not see *anything.* In grief, sometimes it seems like your entire world has stopped spinning. It takes all your strength to just keep breathing and putting one foot in front of the other. That’s what they were doing. Concentrating with everything they had on just making it to the next town. Maybe they didn’t recognize Jesus because they were deep in grief.

Why didn’t they recognize Jesus? Maybe they didn’t recognize Jesus because they expected Jesus to be someone else. They were disciples of Jesus. But maybe they were expecting Jesus to be a different kind of teacher. Maybe they expected Jesus to overthrow the Roman government, not be executed by it. They expected a triumphant king, not a preacher who traveled by foot everywhere. They expected someone glorious and unapproachable, not a guy to share dinner with. Maybe they didn’t recognize Jesus because they expected Jesus to be a different kind of leader.

Why didn’t they recognize Jesus? Maybe they didn’t recognize Jesus because they didn’t expect to see him there. You know, like when you see your kindergarten teacher in the store and can’t figure out who they are. They said afterwards that their hearts were burning when they listened to him, but because they weren’t expecting to see Jesus, they did not recognize or believe that it was him. Or, maybe they did recognize him, in some part of their mind, but they could not believe it was him  – he was dead, remember? – so they didn’t let themselves recognize him. 

I think this happens to us too. We don’t recognize Jesus even when he’s right in front of us.

How do we recognize Jesus? We recognize that Jesus is present in all the parts of our lives. When it feels like the world stops spinning in our grief, Jesus is there. When we are walking along because we don’t know what else to do, Jesus is there. Even when we can’t recognize him because we are concentrating too hard on the next step, the next breath, Jesus is there. 

How do we recognize Jesus? We recognize who Jesus is, not who we want him to be. As much as we want and pray for things to be a certain way, we have to trust God to do things in a way that is beyond our understanding. If we only recognize Jesus where we expect him to be, in church, in the Bible, in a sermon, maybe, then we will miss when Jesus appears in an unexpected way. Maybe in the teacher who took the time to explain something difficult. Maybe in the parents who make sure their kids have enough to eat. 

How do we recognize Jesus? We will recognize Jesus when we look for him, when we expect to see him. If we are looking for him, if we are expecting to see him, we will see Jesus in the person sitting next to us. We will see Jesus in the driver of the car that just passed us. If we are expecting to see Jesus, we will see him in whoever we meet. 

The miracle of the resurrection is not that Jesus came back in the expected way. The unexpected thing is not that Jesus is resurrected. Even the Romans were afraid that the disciples would use the story of Jesus’s resurrection to revolt against the government. That was the expectation. But Jesus is resurrected not to be the conquering king of the world. 

Jesus is resurrected into a person who will walk along the road with you in your grief. Jesus is resurrected into a person who will talk about the scriptures with you. Jesus is resurrected into a person who will share a meal with you. The unexpected thing is that Jesus is resurrected into a friend and neighbor.

How do we recognize Jesus? We recognize Jesus in our friends and neighbors. Jesus is in all of our neighbors. We recognize Jesus by expecting to see him in them. Amen.

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